viernes, 17 de agosto de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
A punto de asesinar
Si me ven en la calle, mejor no se me acerquen, al menos por los próximos cinco días: escupo rabia y bien podría arrancar trozos de piel a dentelladas.
Me choca que me cambien los planes por caprichos. Si pasan por Coyoacán y ven un departamento en llamas, igual y fui yo.
Besitos
Me choca que me cambien los planes por caprichos. Si pasan por Coyoacán y ven un departamento en llamas, igual y fui yo.
Besitos
viernes, 3 de agosto de 2007
Carencias...
(El trabajo me aplasta así que otra vez asalto la bodega. No se quejen, no me regañen: no me sobra el tiempo [me robo el de la oficina hasta para estas minucias gloriosas].)
La belleza de mi mujer es resplandeciente: su pálida piel de tuberculosis y sus manos carcomidas me asaltan con una ternura indecible; su cándido beso de leprosa sin labios entibia mi corazón, mientras en sus ojos -incapaces de ver el mismo objeto- encuentro siempre las respuestas que busco. Y sus piernas rechonchas y sus nalgas a setenta y siete centímetros del suelo y sus senos de amapola seca y todas sus manchas de carne adolorida pueden más que cualquier estrella errante o la luna de pleamar: su sombra me basta por encanto y brujería, sus palabras dichas sin intención dicen más que el viento entre las hojas o el balido de las cabras.
Estas últimas noches camino armado con la ballesta bajo el brazo; mi presa, en esta ocasión, no son conductores de veloces automóviles que andan lentamente o alegres viandantes, sino una luna llena que veo a merced de mi mano. Espero paciente a que se disipen las nubes o que los árboles formen un claro aceptable, empujo la flecha con decisión, levanto el arco y entonces disparo; suelo fallar -no soy dueño del viento, aún-, pero a cada ocasión rasgo el manto del cielo y aparecen esos resplandores que tanto me incomodan.
La belleza de mi mujer es resplandeciente: su pálida piel de tuberculosis y sus manos carcomidas me asaltan con una ternura indecible; su cándido beso de leprosa sin labios entibia mi corazón, mientras en sus ojos -incapaces de ver el mismo objeto- encuentro siempre las respuestas que busco. Y sus piernas rechonchas y sus nalgas a setenta y siete centímetros del suelo y sus senos de amapola seca y todas sus manchas de carne adolorida pueden más que cualquier estrella errante o la luna de pleamar: su sombra me basta por encanto y brujería, sus palabras dichas sin intención dicen más que el viento entre las hojas o el balido de las cabras.
Estas últimas noches camino armado con la ballesta bajo el brazo; mi presa, en esta ocasión, no son conductores de veloces automóviles que andan lentamente o alegres viandantes, sino una luna llena que veo a merced de mi mano. Espero paciente a que se disipen las nubes o que los árboles formen un claro aceptable, empujo la flecha con decisión, levanto el arco y entonces disparo; suelo fallar -no soy dueño del viento, aún-, pero a cada ocasión rasgo el manto del cielo y aparecen esos resplandores que tanto me incomodan.
lunes, 23 de julio de 2007
Sombras
Tira tu corazón de cenizas y sacúdete el polvo de las manos. No te queden marcas, no sepan lo que has hecho, aunque tú lo sepas y veas el polvo y no olvides.
Hoy sabes de tristeza, mañana será alguna sencilla calma, mientras respiras tu dolor de bala en el hombro, arrastrándose como lluvia fina a la mano. Y entonces sabrás contar los minutos, la espera, los suspiros que se escurren, los litros y litros de sueño perdido; te verás de rodillas, bajo el espasmo, bajo tu propio rigor de viento.
Tiemblas, hoja de tilo, y tu sonrisa se confunde con las demás sombras, tus ojos se vuelven nidos de furia, tu nombre se hunde en la arena, te haces un soplo de alguien más.
Y te crees capaz de amar.
Hoy sabes de tristeza, mañana será alguna sencilla calma, mientras respiras tu dolor de bala en el hombro, arrastrándose como lluvia fina a la mano. Y entonces sabrás contar los minutos, la espera, los suspiros que se escurren, los litros y litros de sueño perdido; te verás de rodillas, bajo el espasmo, bajo tu propio rigor de viento.
Tiemblas, hoja de tilo, y tu sonrisa se confunde con las demás sombras, tus ojos se vuelven nidos de furia, tu nombre se hunde en la arena, te haces un soplo de alguien más.
Y te crees capaz de amar.
lunes, 16 de julio de 2007
Goliat
En virtud de que no quiero pensar (hoy tampoco, desde el sábado [o el viernes] me rehúso), asalto la bodega. Tiren todas sus piedras, a matar.
A mis críticos
Si tuvieras un viso menor de integridad, de seriedad, admitirías inmediatamente que éste es un cuento y es extraordinario.
El fin
En lugar de dormir, cada noche de sábado servía una taza de té, buscaba el cuchillo y empezaba a cortar, pausado, cuidadoso. No se detenía sin antes comprobar que la sangre había llenado el frasco justo debajo de su muñeca izquierda y podía permanecer en vela hasta bien entrada la mañana. Al día siguiente, cuando lo miraban los demás, claramente consumido, respondía resplandeciente: "Prometí un gran asado".
A mis críticos
Si tuvieras un viso menor de integridad, de seriedad, admitirías inmediatamente que éste es un cuento y es extraordinario.
El fin
En lugar de dormir, cada noche de sábado servía una taza de té, buscaba el cuchillo y empezaba a cortar, pausado, cuidadoso. No se detenía sin antes comprobar que la sangre había llenado el frasco justo debajo de su muñeca izquierda y podía permanecer en vela hasta bien entrada la mañana. Al día siguiente, cuando lo miraban los demás, claramente consumido, respondía resplandeciente: "Prometí un gran asado".
jueves, 12 de julio de 2007
Henri Michaux
Principios de un niño
No se puede vivir sin principios. Si un caballo perdiera sus principios, moriría en el acto. A continuación, algunos principios de un niño.
1. En África, los elefantes atropellan a los camellos.
2. Los payasos no tienen padres. ¿Alguna vez conoció al padre un payaso? ¿Ya vio?
3. Los caracoles sin cuernos se vuelven completamente tontos.
4. Si juntáramos el 'mañana' con el 'hoy', seguramente tendríamos un 'pasado mañana'.
5. Los árboles muertos no dejan de portarse bien.
6. Por bravo que sea, ningún policía ha traído preso al sol.
7. Un peral con manzanas es otro árbol.
8. Los peces que saltan están aburridos.
9. Un kilo de mariposas no pesa, a menos que las mariposas estén dormidas. Papá dice algo distinto, pero él nunca ve mariposas.
10. Las gallinas no ponen huevos. Nadie los pone. No hay manera de ponerlos. Los desentierran.
11. Las antílopes más soñadoras sueñan con acariciar el suave pecho de los tigres.
12. Hace tiempo que el sol derritió a su muñeca, estaba a la derecha de la luna. Desde luego, nadie se acuerda.
13. Las hormigas hablan muy bajo.
14. En África, los tapetes donde la gente educada se limpia los zapatos son cocodrilos muertos.
15. Las avispas vienen a juzgar cómo se hace la mermelada en este país.
16. La nariz, la boca, las orejas, los ojos, la barbilla y puesto que las orejas y los ojos son dos, tenemos siete, es decir, una semana. O bien, un pelotón de esos sólidos soldados (como los de mi caja verde) que combaten gloriosamente por Francia sin perder su quepis, porque mañana deberán usarlo de nuevo.
17. Los leopardos miopes sólo dan pequeños saltos.
18. Las hormigas de cola rara vez salen.
19. Los indios calvos ya no se vengan.
20. De noche, los estanques se ponen de pie y dicen "Ya no estamos muertos". Se ponen de pie y juntan el agua alrededor de ellos, en pliegues. Al irse, dejan un hoyo inmenso, ruedan y se resbalan, inclinados como barriles, altos como catedrales, por carreteras donde de día circulan tantos coches, conducidos por ciegos de lentes verdes.
En las madrugadas, los estanques, límpidos al principio, se revuelven y sacan cosas a la superficie (hormigas). Abrumados por ese peso, dicen "Nos vamos mañana temprano; sí, mejor mañana". De allí que al amanecer todos hayan regresado a su hoyo, apartando a los rosales. Pero cuando hay patos en los estanques, ¿cómo hacen todo esto?
21. Los peces mueren con los ojos abiertos.
No se puede vivir sin principios. Si un caballo perdiera sus principios, moriría en el acto. A continuación, algunos principios de un niño.
1. En África, los elefantes atropellan a los camellos.
2. Los payasos no tienen padres. ¿Alguna vez conoció al padre un payaso? ¿Ya vio?
3. Los caracoles sin cuernos se vuelven completamente tontos.
4. Si juntáramos el 'mañana' con el 'hoy', seguramente tendríamos un 'pasado mañana'.
5. Los árboles muertos no dejan de portarse bien.
6. Por bravo que sea, ningún policía ha traído preso al sol.
7. Un peral con manzanas es otro árbol.
8. Los peces que saltan están aburridos.
9. Un kilo de mariposas no pesa, a menos que las mariposas estén dormidas. Papá dice algo distinto, pero él nunca ve mariposas.
10. Las gallinas no ponen huevos. Nadie los pone. No hay manera de ponerlos. Los desentierran.
11. Las antílopes más soñadoras sueñan con acariciar el suave pecho de los tigres.
12. Hace tiempo que el sol derritió a su muñeca, estaba a la derecha de la luna. Desde luego, nadie se acuerda.
13. Las hormigas hablan muy bajo.
14. En África, los tapetes donde la gente educada se limpia los zapatos son cocodrilos muertos.
15. Las avispas vienen a juzgar cómo se hace la mermelada en este país.
16. La nariz, la boca, las orejas, los ojos, la barbilla y puesto que las orejas y los ojos son dos, tenemos siete, es decir, una semana. O bien, un pelotón de esos sólidos soldados (como los de mi caja verde) que combaten gloriosamente por Francia sin perder su quepis, porque mañana deberán usarlo de nuevo.
17. Los leopardos miopes sólo dan pequeños saltos.
18. Las hormigas de cola rara vez salen.
19. Los indios calvos ya no se vengan.
20. De noche, los estanques se ponen de pie y dicen "Ya no estamos muertos". Se ponen de pie y juntan el agua alrededor de ellos, en pliegues. Al irse, dejan un hoyo inmenso, ruedan y se resbalan, inclinados como barriles, altos como catedrales, por carreteras donde de día circulan tantos coches, conducidos por ciegos de lentes verdes.
En las madrugadas, los estanques, límpidos al principio, se revuelven y sacan cosas a la superficie (hormigas). Abrumados por ese peso, dicen "Nos vamos mañana temprano; sí, mejor mañana". De allí que al amanecer todos hayan regresado a su hoyo, apartando a los rosales. Pero cuando hay patos en los estanques, ¿cómo hacen todo esto?
21. Los peces mueren con los ojos abiertos.
miércoles, 11 de julio de 2007
Fiesta, fiesta...
Vayamos lento y desde arriba:
Desde el sábado (quizá antes), había vibrado (no como gelatina a medio cuajar: como vías de tren) pensando en la fiesta de Caza. Conocer a los demás, darle rostro a las historias, platicar con el jurado, coquetear con la prensa, llegar acompañado por mi proxeneta sustituta, decirme que está padre ser un bicho sociable (cuando cuesta harto trabajo).
Impecable como quiero ser (que no siempre lo logro; de hecho, las menos de las veces), el lunes me pasé hasta las once de la noche planchando una camisa: ésa fue la única lección de supervivencia en casa que no le aprendí a mi madre. Para no arruinar tanto trabajo, la colgué cuidadosamente en un mueble de mi oficina, no fuera a arrugarse. Con la atención 'concentrada' en los menesteres del trabajo, levantaba de vez en vez la mirada y el solo hecho de ver la camisa gris, colgada frente a mí, me hacía vibrar de nuevo, mariposas en la barriga y todo.
Salí huyendo de la oficina, pasé por Proxeneta Sustituta y llegué a media rueda de prensa (que hubiera estado padrísimo que alguien se tomara la molestia de avisar que había rueda de prensa, al menos para llegar en tiempo). Comentarios menores, mis participaciones ridículas como siempre (¿qué hacerles?).
Y después el vinito: ah, cómo nos entretuvieron con la foto emotiva de las ocho (ya después fueron diez) copas alzadas, chocando y aplaudiendo la experiencia. Creo que en mi méndiga vida me habían tomado tantas fotos, y creo que tampoco había tenido que hacer la mueca de la sonrisa tantas veces y durante tanto tiempo. Los que me conocen bien saben que soy reamarguetas y no soy el Grinch nomás porque no soy verde.
Brinquitos, carcajadas, euforia, chistes locales, pláticas letradas, pláticas de tacos y tortas, tropiezos, alturas de vino, euforia, entrevistas y luces (algo incómodo), brindis, discursos, premio, euforia, vértigo, emoción, abrazos, botana que no probé, rapados, aplausos, vítores, despedidas, ojito Remi de pronto, euforia.
Sí, linda experiencia. A ver cuándo me pongo quieto porque no termino de digerir todo esto.
Desde el sábado (quizá antes), había vibrado (no como gelatina a medio cuajar: como vías de tren) pensando en la fiesta de Caza. Conocer a los demás, darle rostro a las historias, platicar con el jurado, coquetear con la prensa, llegar acompañado por mi proxeneta sustituta, decirme que está padre ser un bicho sociable (cuando cuesta harto trabajo).
Impecable como quiero ser (que no siempre lo logro; de hecho, las menos de las veces), el lunes me pasé hasta las once de la noche planchando una camisa: ésa fue la única lección de supervivencia en casa que no le aprendí a mi madre. Para no arruinar tanto trabajo, la colgué cuidadosamente en un mueble de mi oficina, no fuera a arrugarse. Con la atención 'concentrada' en los menesteres del trabajo, levantaba de vez en vez la mirada y el solo hecho de ver la camisa gris, colgada frente a mí, me hacía vibrar de nuevo, mariposas en la barriga y todo.
Salí huyendo de la oficina, pasé por Proxeneta Sustituta y llegué a media rueda de prensa (que hubiera estado padrísimo que alguien se tomara la molestia de avisar que había rueda de prensa, al menos para llegar en tiempo). Comentarios menores, mis participaciones ridículas como siempre (¿qué hacerles?).
Y después el vinito: ah, cómo nos entretuvieron con la foto emotiva de las ocho (ya después fueron diez) copas alzadas, chocando y aplaudiendo la experiencia. Creo que en mi méndiga vida me habían tomado tantas fotos, y creo que tampoco había tenido que hacer la mueca de la sonrisa tantas veces y durante tanto tiempo. Los que me conocen bien saben que soy reamarguetas y no soy el Grinch nomás porque no soy verde.
Brinquitos, carcajadas, euforia, chistes locales, pláticas letradas, pláticas de tacos y tortas, tropiezos, alturas de vino, euforia, entrevistas y luces (algo incómodo), brindis, discursos, premio, euforia, vértigo, emoción, abrazos, botana que no probé, rapados, aplausos, vítores, despedidas, ojito Remi de pronto, euforia.
Sí, linda experiencia. A ver cuándo me pongo quieto porque no termino de digerir todo esto.
lunes, 9 de julio de 2007
Ha terminado la Caza. En lo personal, quedo como venadito baleado, pero mis pendientes tengo todavía.
Por decirlo simple, desde la semana pasada he medido y contemplado mis tiempos en función de la noche de mañana. Ya sé que no los invitaron y es de mal gusto comentarlo, pero es la ceremonia de premiación; y por más que quisiera llevarlos conmigo, los organizadores fueron proverbialmente sabios y nos limitaron los boletos de entrada a dos por jugador (¿o sabemos de alguien que se lleva a la familia? Digo, para reclamar porque buena intención tenía de arrastrar a la banda).
"Oye, pero son dos, puedo ir contigo...". No, no pueden: mi proxeneta oficial (porque he de confesar el 'otro' trabajo) se tomó unas vacaciones (aunque presumo que en realidad es un viaje de negocios y fue a buscar nuevos productos de venta) y encontró un relevo: ese cotizado (ajá...) segundo boleto ya está comprometido (como diría Monterroso. "¿qué sería de nosotros sin los paréntesis?").
En fin, ¿he de contar que éste ha sido el primer fin de semana en que mi proxeneta deja a su hetaria a su propia merced y que, si bien encontré quien suplante, se extraña el profesionalismo? No, no debiera. Mejor me guardo mis pensamientos.
Por decirlo simple, desde la semana pasada he medido y contemplado mis tiempos en función de la noche de mañana. Ya sé que no los invitaron y es de mal gusto comentarlo, pero es la ceremonia de premiación; y por más que quisiera llevarlos conmigo, los organizadores fueron proverbialmente sabios y nos limitaron los boletos de entrada a dos por jugador (¿o sabemos de alguien que se lleva a la familia? Digo, para reclamar porque buena intención tenía de arrastrar a la banda).
"Oye, pero son dos, puedo ir contigo...". No, no pueden: mi proxeneta oficial (porque he de confesar el 'otro' trabajo) se tomó unas vacaciones (aunque presumo que en realidad es un viaje de negocios y fue a buscar nuevos productos de venta) y encontró un relevo: ese cotizado (ajá...) segundo boleto ya está comprometido (como diría Monterroso. "¿qué sería de nosotros sin los paréntesis?").
En fin, ¿he de contar que éste ha sido el primer fin de semana en que mi proxeneta deja a su hetaria a su propia merced y que, si bien encontré quien suplante, se extraña el profesionalismo? No, no debiera. Mejor me guardo mis pensamientos.
martes, 3 de julio de 2007
Breviario de poesía japonesa (o del rumbo)
Bien podría copiar acá las traducciones al español, pero nomás no me convencieron y tampoco tuve ganas de corregirlas, así que dejo las traducciones inglesas (y de ésas no puedo decir nada porque no entiendo un corcho de japonés). Novecientos puntos a quien encuentre el "error".
The quiet of an evening room. A feeling like singing,
I looked at the olden days, I entered the eye of Buddha's image...
The tunnel passed beyond a new place.
I completely went into my own heart,
Friends who I haven't seen for a long time were gathered there.
Everyone's smiling face came to be connected to me withinn my sleep.
-Lica Cecato (trad. Nicola Jackson)
The spring we don't see-
On the back of the mirror
A plum tree in flower
-Matsuo Bashô (trad. Robert Hass)
VII
Making love with you
Is like drinking sea water.
The more I drink
The thirstier I become,
Until nothing can slake my thirst
But to drink the entire sea.
-Marichiko (trad. Kenneth Rexroth)
XLII
When I went out in
The spring fields to pick
The young greens for you
Snow fell on my sleeves.
-The Emperor Koko (trad. Kenneth Rexroth)
The quiet of an evening room. A feeling like singing,
I looked at the olden days, I entered the eye of Buddha's image...
The tunnel passed beyond a new place.
I completely went into my own heart,
Friends who I haven't seen for a long time were gathered there.
Everyone's smiling face came to be connected to me withinn my sleep.
-Lica Cecato (trad. Nicola Jackson)
The spring we don't see-
On the back of the mirror
A plum tree in flower
-Matsuo Bashô (trad. Robert Hass)
VII
Making love with you
Is like drinking sea water.
The more I drink
The thirstier I become,
Until nothing can slake my thirst
But to drink the entire sea.
-Marichiko (trad. Kenneth Rexroth)
XLII
When I went out in
The spring fields to pick
The young greens for you
Snow fell on my sleeves.
-The Emperor Koko (trad. Kenneth Rexroth)
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