En menos de quince minutos me tiraron a los hombros trabajo suficiente para cuatro días; si he de reprochar amargamente y derramando veneno, esto no sucediera si a mi jefe no se le olvidara que su principal responsabilidad es atender las necesidades de la sección editorial, en lugar de inmiscuirse en cuanto asunto de política cruza por su puerta: él no es hombre que se busca los problemas, sino que materialmente lo persiguen hasta su escritorio.
Encima de eso, amenazan con suceder dos clientes (todo es cosa de que se decidan que no salgo barato, pero valgo mi trabajo blanca sobre blanca), con exigencias de otro cliente grande hasta gritar "trasnacional" desde el fondo de los pulmones para que me escuche, con una fecha límite para el último de mes y dieciocho artículos que escribir, con la perversa intención de someter cuentos a yanimeacuerdoqué revista, con la ansiedad de saber un resultado que -sin temor a exagerar- puede cambiar radicalmente mi vida (al menos la laboral), con compromisos personales que me van a consumir tiempo, pero que considero indispensable atender a fin de mantener dos gramos de cordura (ni que requiriera mucha).
Y otras ansiedades que me nublan la frente y me abisman la barriga, y la falta de cálculo a la hora de pagar cerveza, y la inminencia de la lluvia esta tarde, y el dolor que sabe esperarme, y todo lo que por sentido común mejor fuera no enumerar.
Encima de eso, amenazan con suceder dos clientes (todo es cosa de que se decidan que no salgo barato, pero valgo mi trabajo blanca sobre blanca), con exigencias de otro cliente grande hasta gritar "trasnacional" desde el fondo de los pulmones para que me escuche, con una fecha límite para el último de mes y dieciocho artículos que escribir, con la perversa intención de someter cuentos a yanimeacuerdoqué revista, con la ansiedad de saber un resultado que -sin temor a exagerar- puede cambiar radicalmente mi vida (al menos la laboral), con compromisos personales que me van a consumir tiempo, pero que considero indispensable atender a fin de mantener dos gramos de cordura (ni que requiriera mucha).
Y otras ansiedades que me nublan la frente y me abisman la barriga, y la falta de cálculo a la hora de pagar cerveza, y la inminencia de la lluvia esta tarde, y el dolor que sabe esperarme, y todo lo que por sentido común mejor fuera no enumerar.


