Originalmente me iba a limitar a mencionar que ya hace siete años que esta cabeza no tiene cabello (parafraseando a un ciego, la superior...). Pero eso tuvo que quedar en suspenso por un extraordinario motivo.
Ayer por la tarde, un gran amigo me habló por teléfono: "¿Qué vas a hacer en la noche?". Lo habitual es nada o sentarme a fingir que trabajo, después de mis cuatro trabajos. "¿Y no quieres ir al concierto de Daft Punk? Me sobra un boleto".
Jijo, jíjoles: yo pensé que nunca iba a ver un concierto que le ganara en visuales a Roger Waters, pero Bangalter y de Homem-Christo están bien chonchos. Bajo la advertencia del Niño, abrí ojitos esperando un show harto espectacular, pero me sobrepasaron, sobre todo porque nunca esperé que absolutamente todo fuera un sistema de iluminación y toda superficie del escenario (ellos incluidos después del encore, uff) se prendiera. Tenía tiempo que no me sorprendía así.
En otros menesteres, creo que la parte más anecdótica (y menos relevante para la música) es que ahora resulta que me parezco a Thom Yorke [sic...]: una bandita de chavitos como de dieciquince -ya en muy altas condiciones etílicas- se tomó en serio el chiste de uno de ellos. Triste, en cierto sentido:
--Thom (tono refresa), eres la onda Thom. Oye wey, acá está Thom Yorke wey.
--Pues estoy acostumbrado a que me relacionen con OTRO personaje...
--Oye, Thom, how does it feel, hum, making the, hum, music of In...?
--Silencio, no le hables a dios a los ojos --me encanta robarles chistes y quitarles el encanto; bueno, a ellos, porque el Niño y yo nos hemos burlado... uff.
--Perdón si chingo mucho wey, pero es que Thom Yorke wey es dios wey.
--Lo sé. Me conozco.
--Neta wey. Yo creo que Thom Yorke es más importante para mí que mi pito.
--Creo que tienes un problema ontológico.
Silencio sepulcral. ¿A poco no es bien bonito ser más inteligente?
Y fui Thom Yorke para toda la banda que estaba alrededor; por supuesto, la salomónica visión y memoria del Niño:
--Perdón Pollo, pero no te pareces nadita.
Evidentemente no. Pero eso no fue importante: la bailoteada estuvo rebuena. Mi oído derecho como que no funciona debidamente, pero qué buena bailoteada.

Ayer por la tarde, un gran amigo me habló por teléfono: "¿Qué vas a hacer en la noche?". Lo habitual es nada o sentarme a fingir que trabajo, después de mis cuatro trabajos. "¿Y no quieres ir al concierto de Daft Punk? Me sobra un boleto".
Jijo, jíjoles: yo pensé que nunca iba a ver un concierto que le ganara en visuales a Roger Waters, pero Bangalter y de Homem-Christo están bien chonchos. Bajo la advertencia del Niño, abrí ojitos esperando un show harto espectacular, pero me sobrepasaron, sobre todo porque nunca esperé que absolutamente todo fuera un sistema de iluminación y toda superficie del escenario (ellos incluidos después del encore, uff) se prendiera. Tenía tiempo que no me sorprendía así.
En otros menesteres, creo que la parte más anecdótica (y menos relevante para la música) es que ahora resulta que me parezco a Thom Yorke [sic...]: una bandita de chavitos como de dieciquince -ya en muy altas condiciones etílicas- se tomó en serio el chiste de uno de ellos. Triste, en cierto sentido:
--Thom (tono refresa), eres la onda Thom. Oye wey, acá está Thom Yorke wey.
--Pues estoy acostumbrado a que me relacionen con OTRO personaje...
--Oye, Thom, how does it feel, hum, making the, hum, music of In...?
--Silencio, no le hables a dios a los ojos --me encanta robarles chistes y quitarles el encanto; bueno, a ellos, porque el Niño y yo nos hemos burlado... uff.
--Perdón si chingo mucho wey, pero es que Thom Yorke wey es dios wey.
--Lo sé. Me conozco.
--Neta wey. Yo creo que Thom Yorke es más importante para mí que mi pito.
--Creo que tienes un problema ontológico.
Silencio sepulcral. ¿A poco no es bien bonito ser más inteligente?
Y fui Thom Yorke para toda la banda que estaba alrededor; por supuesto, la salomónica visión y memoria del Niño:
--Perdón Pollo, pero no te pareces nadita.
Evidentemente no. Pero eso no fue importante: la bailoteada estuvo rebuena. Mi oído derecho como que no funciona debidamente, pero qué buena bailoteada.


