jueves, 25 de junio de 2009

Tzzz Tzzz Tzzz

[Si no domino la poesía y el género francamente me queda muy grande, si hace mucho me di cuenta de que más me valiera leerla y no escribirla, no sé por qué me empeño. Se aceptan rocas disparadas a la nuca.]

Tengo el pecho lleno de un zumbido
de los que rebosan sobre el cuello y consumen a su paso
todo cuanto tiembla.
De los que arrasan toda calma
y entumen los miembros.
De los que no olvidan y con sólo mirar
recuperan los dolores y odios sepultados
bajo días y días de negarlos;
bajo las sonrisas correctas que se dibujan
_____para contener los estribos,
_____para dormir las furias.
De los que prohíben el descanso
de tanto zumbar contra los oídos,
de hacer estruendo de los granos de polvo,
de provocar espasmos en las costillas.
De los que hacen desfilar a las termitas
sobre cada hueso.
De los que me recuerdan con empeño
que tengo más sangre que piel.
De los que tientan a los gatos monteses,
que asedian con su desprecio a las hormigas,
que rasuran a cada vez los amores que recuerdo.
Es zumbido como ninguno que conociera,
es la parálisis que arrebata alientos,
es el veneno de mis pulmones escanciado:
el pulso de vida que aún reconozco.

Región 4


Quiero suponer que su memoria es abrumadora como la mía, así que no sólo se les hace familiar la imagen, sino que la reconocen.
Ésta la encontré ayer de camino a la casa; y justo cuando estaba por sentirme locamente contento y casi enternecido, me crucé con otro esténcil que quería parecerse a éste, con la particularidad de que más parecía una mancha.
Ahí perdió el encanto. Estaba a punto de decirme que sí, todavía hay esperanza, que quedan los pendientes para continuar. Pero revoloteaba en mi cabeza la furia con que reniego de la falta de creatividad, por una parte, y la penosa ejecución, por la otra. Y no es para menos: el grafiti de Banksy es una crítica feroz a la sociedad y el statu quo, el abuso de las instituciones, una puesta en evidencia de los vicios del sistema; en este país, y tan sólo en esta ciudad, sobra pasto para esas críticas, que podrían ventilarse exquisitamente. Vamos, ¿a ti, mexicanote, chilango que hace patria amando al coterráneo, te dice algo ver a un soldado de la Guardia de la Reina orinando una banqueta en la colonia Del Valle?
Se suponía que tenía que escuchar un piano en mi cabeza (Avril 14th, Jynweythek Ylow, Auto rock o a Dustin O'Halloran), y mejor sonó un tambor de guerra.

martes, 23 de junio de 2009

Dixit

Pienso que te faltan tantas mujeres por conocer que no creo que puedas afirmar que te cuesta trabajo acercarte a la gente. [...] Estoy de acuerdo que todos tus encuentros se repiten: hasta me las imagino a ellas igual, pero con distintas escenas. Si esto fuera ficción, podría ser un cuento fantástico y siniestro.
Dijo la señora de los ojos providenciales que ven lo que muchos de nosotros ya no podemos y con esas palabras que se ahorran toda convención de cortesía, sin faltar jamás al respeto y las buenas maneras.
Aunque sigo convencido de que tengo pocas virtudes para acercarme a la gente.

lunes, 22 de junio de 2009

Te Deum

Ésta será una de esas reflexiones que cansan; si usted, estimado lector, no se encuentra en disposición de pensar diez minutos o pasó a esta sepultura a ver en qué divertimento consumía su tiempo, le recomiendo que consulte esta etiqueta o visite el xkcd.

I.
Hace unos meses, mi diseñadora (que también es mi socia y mi guardaespaldas y mi espía y la madre de mi sobrina gata) me preguntó qué era la espiritualidad. Cuando las preguntas son tan abstractas y las posibles respuestas son bastísimas, creo que la mejor es la que no se piensa, sino la que se espeta: "la necesidad de trascendencia". Además, spirituality means dealing with intuition.
Consideramos el asunto, y resultó que a los dos nos hacía sentido: pronto recordó algún pasaje del I-Ching. Es terriblemente interesante el tiempo que Confucio le dedicó y su poco interés en las aproximaciones espirituales, por sobre las que puso gravísimas reflexiones filosóficas y metafóricas; tampoco es gratuito el interés de Jung, aunque su sistema me interese poco: John Cage es más divertido.

II.
El sábado, después de atragantarnos, fuimos por cerveza. Nos hartamos de esperar en un bar y brincamos al siguiente. Cómo, no sé -porque no estaban los humores para honduras ni los estados etílicos suficientemente altos para necedades-, pero nos enfrascamos en una larga discusión sobre religión.
El postulado era: "Rendir la voluntad ante otro y perder la libertad en aras de una vida que no voy a disfrutar en estado consciente, es estúpido; ¿por qué declinar la experiencia sensible y someterme al miedo?". En estricto sentido, no tenía nada que objetar, pues encuentro correcta la premisa. Pero lo que me asaltó fue la reducción que hizo después: la sola profesión religiosa es estúpida, y desde sus bases toda religión es un error. De ahí siguieron otras reducciones que me agitaron, como que sólo los religiosos tienen tendencias extremistas: siendo mi interlocutor de tendencia neo-nazi (y me pregunto cómo es que me considera entre sus mejores amigos, ario como soy), estuve a punto de encajar una aguja.
Mi empeño, tratando de sosegarme, fue navegar otra ruta: el pensamiento mítico funcionó en su momento para explicar fenómenos que rebasaban a los pueblos. Yo, persona, puedo confeccionar artículos a partir de materias primas, pero no puedo producir esas materias; si yo no lo hice y él no lo hizo y ninguno de los que nos antecedieron pudieron haberlo hecho, ¿quién entonces? Y ahí hacen su aparición tanto los dioses como las potencias infernales: en el Corán, existen artesanos (de sumo especializados, hay que agregar), pero no artistas: Alá es el único artista; poiesis.
Más todavía: veo y conozco este mundo, tengo una experiencia en él y tengo relación con otros. Entiendo mi procedencia (siempre sé mi pasado, mientras lo recuerde o lo asocie con el pasado de otro), pero desconozco mi destino. Qué sucede cuando muero es una experiencia que sobrepasa cada una de mis capacidades, salvo la conciencia de que algún día habrá de ser. Lo único que me parece plausible es pensar en una tierra donde todos seguimos y que no está aquí: Hades, She'ol, Hel, Mictlán, Naraka, todos comparten la residencia en el inframundo, y no necesariamente el sitio de lamentaciones y castigo.
Por otra parte, y como corolario, las religiones tuvieron una función crucial: el ordenamiento social. Los diez mandamientos sentaron las bases de lo que después fue el Derecho en diversas encarnaciones, y fueron suficientemente lejos como para hacerlos auto-gestivos: los tres primeros imponen autoridad para limitar la transgresión del resto.

III.
Pero entre el séptimo y el décimo se encargan de quitarle lo divertido al cotidiano...
Al margen del mal chiste, creo que el problema mayor es que las religiones se construyeron alrededor del pensamiento mágico-mitológico, y no se actualizaron ante las circunstancias. Galileo sobra como ejemplo; la alquimia es un paréntesis sincrético locamente extraño. Y llegado el S. XIX, con Darwin derrumbando bastiones, con la técnica comprendiendo e imitando esos fenómenos que estudiaba, con la ciencia desarrollándose (irónicamente) a partir de lo que hicieron bien los alquimistas, no hubo una religión que abrazara esos nuevos postulados, esencialmente porque sería ir contra sí misma.
Comprensible: nadie encuentra comodidad en ver su constitución demolida porque algún metiche le demostró su error. Los más ágiles, después del entripado, quizá miren hacia atrás y contemplen las posibilidades que perdieron, asuman sus responsabilidades, rectifiquen el camino; pero serán los menos: sentido común, qué doloroso oxímoron.
Pero a pesar de eso, ¿de verdad es tan estúpido, en el S. XXI, profesar una devoción religiosa?

IV.
Es tan evidente que las religiones no actualizaron sus presupuestos fundacionales que a la fecha conservan a sus enemigos. O recurren a mecanismos "sincréticos" (si se me permite la expresión) para sobrevivir y atraer adeptos. El estado en que se contuvieron funcionó plenamente hasta hace ¿400? años (una concepción cristiana concebía a Europa, África y Asia como la comprobación terrenal y geográfica de la Trinidad; América vino a dar al traste, y luego Oceanía, y la Antártida), pero la costumbre de las formas no supo seguir ese paso vertiginoso. ¿Qué hacer hoy en día con los científicos que se entretienen con aceleradores de partículas y juegan a crear el universo?
Sin embargo, lo más rescatable -entre muchas otras cosas- es la fe, que no es sino esperanza en lo que no se conoce. Fe en el futuro o la consecución de una meta, en los otros, en cada cual, en la posibilidad de hacer las cosas de un modo distinto. El que dice "quiero creer que no soy tan mala persona, que mi ego -en tanto enorme- es terriblemente frágil", en realidad está haciendo una declaración de fe, precisamente sobre lo que conoce de sí mismo, y sin embargo escapa de su comprensión: el conocimiento que tiene el otro.

V.
Dios ya no sirve para explicarnos el mundo sensible (o más o menos: las partículas subatómicas no son muy sensibles), pero sabe hacer su trabajo: "La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, el alma de una situación sin espíritu. La religión es el opio de los pueblos"; si al menos los ateos radicales citaran a Marx considerando el contexto.

domingo, 21 de junio de 2009

Insana procrastinación

[Cometieron la impertinencia de regalarme una antena de banda ancha móvil: si me he guardado de contratar servicios de telefonía e internet es para desaparecer del mundo por un instante y al menos el fin de semana atender otros asuntos y prioridades. Ahora tengo una excusa más para perder el tiempo impunemente y permitir que los platos de los gatos se vacíen y la casa amase un tesoro de polvo.]

Mañana
Me ilumino
de inmenso

Ocaso
El carmín del cielo
revela oasis
al nómada del amor

Goce
Siento en mí la fiebre
de esta
plenitud de luz

Acojo este
día como
el fruto que se endulza

Esta noche
tendré
un remordimiento como un
ladrido
perdido en el desierto

-Giuseppe Ungaretti
(trad. Jesús Coss y Michelle Solano)


A bunda, que engraçada
Está sempre sonrrindo, nunca é trágica.

Não lhe importa o que vai
pela frente do corpo. A bunda basta-se.
Existe algo mais? Talvez os seios.
Ora -murmura a bunda- esses garotos
ainda lhes falta muito que estudar.

A bunda são duas luas gêmeas
em rotundo meneio. Anda por si
na cadência mimosa, no milagre
de ser duas em uma, plenamente.

A bunda se diverte
por conta própria. E ama.
Na cama agita-se. Montanhas
avolumam-se, descem. Ondas batendo
numa praia infinita.

Lá vai sorrindo a bunda. Vai feliz
na carícia de ser e balançar.
Esferas harmoniosas sobre o caos.

A bunda é a bunda,
redunda.

-Carlos Drummond de Andrade
Os cem melhores poemas brasileiros do século (sel. Italo Moriconi). Rio de Janeiro: Objetiva, 2001. 291-2

jueves, 18 de junio de 2009

Suspensión

Hoy desperté con esta canción en la cabeza. Conjuro quizá, pero me resulta imposible no hacer asociaciones varias: pasadas las tres de la mañana, hacía mucho tiempo que no cobraba sentido la vigilia fuera de una motivación meramente utilitaria y mercantil, o un vaso de cerveza.
Y fue suficiente para que cualquier viso del humor que me es natural se guardara de aparecer, y que no fuera penoso pasar noche sin descanso y no dolieran los dedos al salir de la casa.
Es raro sentirse contento a pesar de todos los motivos que normalmente me llevan a ser intolerable.

lunes, 15 de junio de 2009

Temporada de lluvias



Y ahora pónganse a llover.

Versus

En esta esquina, el campeón [casi] invicto, con un peso aproximado de 2400 gramos y setenta rounds ganados por K.O., El Pionero.

[El oso que vive en la caverna de mi barriga comió hasta que los demás se hartaron {porque él no se hartaba} y me levantaron de la mesa; el dueño del changarro seguía sin creer lo que hice cuando me fui.]


Y en la esquina retadora, con un peso calculado en dieciocho gramos, las "Quesadillas".

[Dieciocho gramos sumando la salsa.]

¿Quién vencerá en tan cerrado encuentro?

viernes, 12 de junio de 2009

Cuando la publicidad vuelve a encantar

Cito: "Simplemente de lo mejor que he visto"; en viejo español, un gran amigo haciendo lo que mejor sabe hacer: robarle el tiempo a mi oficina.


Para esta semana que se anunció atroz, y en cierta medida lo fue, es el mejor cierre: por un instante olvidé el dolor de la muñeca.
Se vale el ojito Remi.